CFC’s ¿mayor el daño o el beneficio?
Los CFC's (clorofluorocarbonos) son compuestos que se encuentran en cualquier refrigerador y en los aerosoles, son altamente contaminantes y han ido destruyendo a nuestro planeta lentamente y de manera dolorosa. Los humanos hemos inventado un compuesto que ayuda a la refrigeración y a la pintura que no es dañino para el cuerpo humano, pero que se está convirtiendo en una pesadilla para toda la humanidad, el planeta Tierra y hasta para nuestra existencia, y es que según Thomas G. Spiro y William M. (autores del libro Química medioambiental) estos compuestos fueron inventados por no causar daño al cuerpo humano, sin embargo son tóxicos para nuestro medio ambiente. El uso desmedido de estos compuestos genera un hoyo en la capa de ozono, provocando así otras consecuencias dañinas como mayor entrada del Sol, causando un aumento en las temperaturas y en los rayos ultravioletas, por lo tanto estos compuestos nos están intoxicando de manera discreta pero continua. Muchas veces se ha discutido que estos compuestos son tan volátiles que alcanzan una altura sobrepasando la atmósfera, no afectando así al aumento en el hoyo de la capa de ozono. Sin embargo, estudios realizados por los científicos P.Fabian, R. Borders y publicados en la revista “Halocarbons in the Stratosphere” ha demostrado que estos alcanzan una altura máxima de tan solo 32 km, con lo cual si estarán afectando a la atmósfera. El daño es inimaginable, por cada gramo de Cloro se destruyen treinta mil gramos de ozono, es decir, treinta mil veces mayor.
El hoyo en la capa de ozono no bloquea los rayos solares, provocando así deformaciones en nuestro cuerpo; según datos del Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, el cáncer de piel ha aumentado un 2.5% en los últimos 20 años, lo cual representa aproximadamente 6 000 000 de personas más que hace dos décadas con este tipo de enfermedad y esto sólo en Estados Unidos, es decir, nuestro ambiente se ha ido degradando gracias a estos compuestos, que fueron elaborados pues no eran tóxicos. Además los rayos ultravioletas también generan males oculares, tales como cataratas, perdida de la vista, etc., además de una deficiencia en las defensas personales y sistema inmunológico.
En cuanto a la agricultura, cosechas y plantaciones, también el daño en la capa de ozono provoca cambios en la composición de las plantas, la cual podrá provocar una crisis de productos alimenticios muy grandes, además de perjuicios en los bosques.
Por lo tanto, es necesario aclarar que las muertes en el ser humano por intoxicación de CFC’s son prácticamente nulas, pero debido a las consecuencias que estos están provocando a nuestro medio ambiente , las muertes van en ascenso, ya sea por cáncer de piel, cambios de temperatura, entre otras. Además de bajar la calidad de vida al provocar cegueras, deficiencias en el sistema inmunológico y menor rendimiento de bosques y cosechas.
Estamos entre una de las peores crisis de calentamiento global y es hora de hacer algo y cambiar las cosas, según datos del “Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente” en el 2004 se alcanzó un nivel histórico en el calentamiento de la Tierra y en el tamaño de la capa de ozono provocado principalmente por aerosoles y refrigerantes, los cuales tienen compuestos derivados de los CFC’s. Gobiernos y organizaciones hacen lo posible la disminución de estos contaminantes, sin embargo también es problema de la ciudadanía para evitar comprar o dar uso a todos aquellos productos que utilicen este tipo de compuestos.
Desde 1987 con el Protocolo de Montreal se propuso la disminución y anulación de los estos los CFC's como refrigerantes y hallar otras maneras de sustituirlos, para ello se tenía previsto que para el año 2000 se eliminarían por completo, sin embargo todavía no están totalmente eliminados y serán desechados por completo de nuestro planeta hasta el año 2030, alargando así el problema y no encontrándole cura al cáncer que está afectando a la Tierra.
Referencias
Spiro, T.& Stigliani, W., Quimica medioambiental (2da edición), Mexico, D.F. : Pearson
Fabián, P. & Borders R. (1981), Halocarbons in the Stratosphere. páginas 733, 735
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